Lancaster del Sur, un grupo de señoras se reunían regularmente para realizar actividades misioneras, como: visitar enfermos, atender necesitados, distribuir publicaciones y dar estudios bíblicos. Al ver el trabajo de esas mujeres, el pastor S. N. Haskell pensó que esa obra debería ser realizada en todas las iglesias. En 1869, surgió la primera sociedad misionera de los adventistas, llamada Sociedad Misionera Vigilante.

Después de algunos años, se convirtió en el núcleo de la Sociedad Misionera de Folletos. En 1913, la Asamblea General organizó la actividad misionera como un departamento independiente de la iglesia. La preparación de misioneros para la obra de evangelización se convirtió en un programa habitual del departamento. El primero de ellos ocurrió en 1951, en Grand Ledge, Michigan.

De allí surgió un programa de preparación misionera permanente en las iglesias, conocida como los 120 de hoy. El departamento de Ministerio Personal provee materiales y  capacita a los miembros de la iglesia para que unan sus esfuerzos con el pastor y los dirigentes de la iglesia en la proclamación final del evangelio de salvación en Cristo. El objetivo de este departamento es alistar a todos los miembros en el servicio activo de la ganancia de almas para Cristo.

 

MISIÓN

La misión del Ministerio Personal es proveer recursos y capacitar a los miembros de iglesia para unir sus esfuerzos con los ministros y oficiales de iglesia en la proclamación final del evangelio de salvación en Cristo. El blanco del departamento es enlistar a cada miembro en el servicio activo de la ganancia de almas para Dios.

 

OBJETIVOS

El Departamento de Ministerio Personal fue establecido como un escenario importante para las actividades de ganancia de almas dentro de la iglesia. Existe para enseñar y para proclamar el evangelio de Jesucristo en respuesta al mandato de Jesús, en el contexto del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6-12. Con el fin de honrar este propósito original, el departamento de Ministerio Personal continúa comunicando las buenas nuevas de salvación con el objetivo de ganar, mantener y preparar para Jesucristo a hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, en todo nuestro territorio, y diseñar programas y recursos para ayudar a la iglesia en el cumplimiento de su misión.